jueves, julio 26, 2007

Ideas...


Sin darte cuenta estás tirado en la cama, y algo te ronda la cabeza. Normalmente no somos capaces de ser tan rápido como nuestros pensamientos, ellos rondan nuestra mente, corriendo como impulsos eléctricos, desorganizados aturdiéndonos.

No somos capaces de saber la poderosa arma que tenemos sobre nuestro cuello, y menos aun eso que nos late en el pecho. Pero a veces, esas dos armas tan poderosas se alían, contra nuestro cuerpo y nosotros. Porque al fin y al cabo, son las que reinan en nuestro cuerpo y en nuestra alma...

Estás tirado en la cama, bocabajo cansado. Algo te ronda la cabeza, todavía no sabes lo que es, y deciden actuar juntos si es que no tenían suficiente poder por separado. Recuerdas... Sí, recuerdas el tacto de una suave piel que acaricia tu espalda, es como si la más fina de las sedas te recorriese el cuerpo, y a la vez sientes su peso apoyándose en tu cuerpo y hundiéndote en la cama. Y para golpe final todas esos impulsos eléctricos deciden organizarse en tu cerebro, dando lugar a una imagen, a una sugestión casi hipnótica que hace que dos lágrimas recorran tus mejillas.

Cansado, viendo como tú te derrotas a tí mismo, duermes. Pero tu mente y tu corazón siguen actuando en tus sueños.
Sueños que ojalá se hicieran realidad...
Sueños que ojalá pudiera conseguir...

¿Por qué a veces olvido mis máximas?