Deja que la pluma se deslice suavemente por el papel, sigue así, otra vez. Deja que viaje de renglón en renglón y vacía tu mente. No dejes que ningún pensamiento corra por ella, que tus oídos dejen de escuchar, que tus ojos dejen de ver con claridad.
Sumérgete lentamente en la erótica danza de la pluma sobre el papel, no oigas como rasga el papel con su punta, siéntelo. Siente como su vibrar se transmite a los dedos que la sostienen, y como las ondas del agua en un estanque se traspasa a tu muñeca, lentamente. Y de ella al antebrazo y entonces se suaviza, porque ya en el codo no lo sientes…
Ahora que tienes tu mente vacía de todo, escribe, escribe como si fuera lo último que fueras a hacer en tu vida. Déjate llevar por los encantos de la pluma, ella como buena mujer te contará las mentiras que deseas oír porque saldrán de tus propias manos.
Deja que la pluma corra, que ella te muestre la verdad. Deja que la pluma mienta y sea sincera sobre el papel, porque al fin y al cabo, esa pluma… Esa pluma eres tú…
jueves, abril 17, 2008
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