domingo, mayo 14, 2006
La llegada del Caramel Biscuit
Hubo una vez un niño que nació hace mucho tiempo, en una familia normal, de un barrio normal de una ciudad muy normal. Su madre y su padre eran normales, de una altura normal, ganaban lo normal, y follaban lo normal.
Sus hermanos eran normales, y estudiaban cosas normales, en escuelas normales, de barrios normales de un mundo totalmente normal. Y él también estudiaba en una escuela normal, con una profesora normal que comía manzanas normales y odiaba las cosas normales.
La profesora estaba casada con un hombre normal, que nació en una ciudad normal, de un país normal, comía cosas normales y follaban lo normal. Sus sobrinos eran normales, y todo era muy normal en la vida de éste niño.
Y un día el niño decidió tirarse desde lo alto de un campanario normal, en un día normal, de un mundo normal, contra un suelo normal, y como es normal el niño se murió espachurrado...
Y es que cuando todo es tan normal, la vida aburre una jartá y tol mundo se quiere suicidá. Como es normal, quiero una vida anormal, que cada día sea distinto al anterior, odio la rutina, que las cosas sean siempre iguales, ya sea primero misionero después perrito. Me putea la rutina, que las cosas sean cuadriculadas, que solo haya un camino para llegar a la verdad suprema, y al chico Caramel Biscuit.
Y es que ya lo dice el refrán... Cuando llega el calor, hasta la mierda más normal se derrite... ;)