jueves, julio 13, 2006

Sevilla...

Llegué con algo de miedo, miedo a lo desconocido.

Llegué a una residencia en la que no conocía a nadie, y en la que a lo largo del curso fui conociendo a gente bastante cojonuda.

Llegué a una carrera en la que no conocía a nadie, y he acabado conociendo a un puñado de personas con las que el día de mañana a lo mejor comparto oficina.

Llegué a Sevilla con el corazón medio vacío, y con muchas espinitas clavadas en él, a día de hoy las espinas se han marchado, y una chiquilla lo ha llenado.

Llegué a Sevilla... Llegué... Y me marché el primer año con un buen sabor de boca, y con ganas de más.

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