viernes, diciembre 05, 2008

#Carta 2

Querido papel hasta hace un momento en blanco:

Sigo cavilando acerca del fantasma que me acecha. Me he dado cuenta de que en estados de máxima lucidez es cuando más cerca de mi está ese fantasma, por lo menos en ese momento parece algo de extrema lucidez.

Pongamos ayer, por ejemplo. Ayer por la tarde estuve sentado al lado de mi ventana mirando tranquilamente hacia el oeste, y esto que mientras miraba al sol le dio por esconderse, por atardecer. El cielo se tiñó de colores cálidos y alguna nubes se volvieron iridiscentes. Yo lo miraba tranquilamente, y entonces vino a mí, un dibujo del todo, las partes conectadas. Todo, todo encajaba. Yo, mi situación, mis amigos, mis colegas, mis amores, mi familia, el bonobús, la gasolina todo... encajaba...

Pero solo duró un instante, el tiempo suficiente para saber que había estado cerca, y que lo que había sentido podía denominarse locura. ¿Sabes? Creo que la locura es solo un estado de la mente en que lo sabes todo, lo conoces todo, nada escapa a tu concupiscencia, pero tanta información te desinforma y te hunde, aunque te informa y te ayuda a crecer para luego darte cuenta de que todo no es como parece, de que la realidad es una mentira y algo oscuro y siniestro está escondido tras de ella.

La locura es eso, no es un estigma, es un don. El don del saber absoluto, de ver más allá de donde nadie ve.

Cuando la gente se instala en la lógica, olvida que la realidad no es lógica. Nadie admite una pérdida, se aferrará a un clavo ardiendo antes de darse por vencido.

Pero yo lo veo, o ven a mí, y tómame dulce locura. Quiero entenderlo... todo...

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